La espera(nza)
El de que te va a entrar hambre
Una vez cada dos o tres meses me meto un tazón de Nesquik con aproximadamente veintisiete galletas Tosta Rica. Es algo que me nivela, que hace que siga en equilibrio conmigo misma.
Cada uno se resetea como quiere. Aunque es verdad que depende de la gravedad del asunto en cuestión, unas Tosta Rica pueden relativizar o no la noche. No funcionan para todo, las galletas —como los monstruos en From— no se alimentan de tu miedo, sino de tu esperanza.
Esa esperanza nos mantiene vivos y nos destruye al mismo tiempo, la esperanza te la puedes inventar tú, pero también pueden infundírtela, y eso ya hace que después de las galletas también busques un Phoskito, porque a las palabras sin hechos se les caen las letras, y hay algunos que tienen que tener el suelo perdido.
La esperanza de eso que no depende de ti es el glutamato monosódico de la vida, adictivo, dañino, y con cara de caja de donuts para policías americanos que vigilan desde el coche a Dios sabe qué.
El caso es que, el lunes, una amiga leyó el comienzo de este post cuando aún era solo una idea de nada, y dejó escrito aquí que la vida es como un macarrón, a interpretación. Viniendo de ella, tengo varias opciones. La vida puede ser como un macarrón porque es pasta lo que nos apetece cuando estamos de resaca —física o psicológica—, porque reconforta cuando vienes perdido o a punto de perderte, cuando te duele un poco el pecho y ya hace días que no sabes bien el porqué, porque unos macarrones con tomate te abrazan como quien no y te gustaría que sí, y te quitan las ganas de llorar al menos mientras te los estás comiendo. La espera es la duda y la esperanza es la ausencia de ella, y los macarrones te curan la esperanza impuesta y te regalan, momentáneamente, la esperanza propia. Y mientras te echas más queso, crees que el «y aun así me quedé» también se está derritiendo.
O puede que simplemente fuese la primera estupidez que se le ocurrió, pero ha dado juego.
Concluyendo, la esperanza propia te da energía, como los macarrones; y la otra, te la quita, como el Phoskito. Así que elige bien, que si pierdes el equilibrio fuera de casa, la gente tiene el suelo lleno de mierda.
BONUS TRACK:
Cada post que publico está escrito con una canción en bucle. Creo que es justo que a estas alturas me chive de quién es el que me está soplando las respuestas y si, además, mi recomendación termina sonando en vuestro Walkman, supliré la carencia de talento con algo que sirva para ducharse entretenido. Por no perder la esperanza.
Cara A #track01:Hasta el domingo que viene.
Cnt, bss, tkm




Laura! Estás desaparecida! Vuelve que queremos leerte!
Yo el vacío me lo curo con queso, siempre ha sido así. 🩷